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GUERRA SIN CUARTEL CONTRA EL GRANIZOGUERRA SIN CUARTEL CONTRA EL GRANIZOGUERRA SIN CUARTEL CONTRA EL GRANIZOGUERRA SIN CUARTEL CONTRA EL GRANIZO
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GUERRA SIN CUARTEL CONTRA EL GRANIZO

16-02-2017

A partir del siglo XVIII se inventaron artilugios para “romper” el granizo dentro de la nube, algunos en forma de enormes embudos  por el que salían fuertes explosiones sonoras, audibles hasta 35 kilómetros de distancia. Se creía que el impacto sonoro podía llegar a deshacer el granizo. Su efectividad era nula.

A partir de 1890 en países como Francia, Italia e incluso España se instalaron cientos de cañones repartidos por los viñedos. Eran màquinas realmente aparatosas tal como vemos en la portada de la revista “Popular Science” de 1919. Cargados con abundante pólvora emitían fuertes explosiones contra la nube tormentosa, creyéndose que destruiría el granizo. Con el tiempo se comprobó que no eran eficaces. Actualmente no existe un medio efectivo para proteger los viñedos del fenómeno, salvo las redes protectoras.

El granizo siempre ha sido la mayor pesadilla de los agricultores. Peor que las heladas, vendavales o inundaciones. La temporada de producción frutícola en Cataluña se concentra en dos o tres meses que son precisamente los que mayor posibilidad de tormentas con granizo pueden tener. Antiguamente cuando se aproximaba una tormenta se tocaban las campanas a arrebato, como para desviarla. También se quemaba un olivo previamente bendecido además de lo apuntado al inicio del artículo. En los años 40 del pasado siglo se iniciaron las investigaciones con cohetes portando cápsulas de ioduro de plata. Aún se utiliza este método, pero con muy poca eficacia.

Las redes son una buena solución, se utiliza en numerosos países desde hace años y está resultando realmente efectivo. Normalmente son de polietileno de alta densidad e incluso reciclables. Tienen una vida de 8 a 10 años y protegen prácticamente al 100 % tanto los frutos como la planta. Dejémonos del ioduro de plata y vayamos hacia técnicas más limpias y prácticas.

Sin embargo poco podemos hacer con estos verdaderos monstruos de la Naturaleza: El 3 de septiembre de 1970 descargó sobre Koffeyville (Kansas) una tormenta de pedrisco extraordinaria, recogiéndose piedras de 14,4 cms. de diámetro y 44,7 cms. de circunferencia. El récord que se había registrado duró 33 años ya que el 22 de junio de 2003 descargaron sobre Aurora (Nebraska) piedras tan grandes como pelotas de balonmano de 17,78 cms. de diámetro y 47,63 cms. de circunferencia. Las piedras emitían un silbido durante su caída y cuando impactaban contra el suelo dejaban cráteres de 8 cms. de profundidad.

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