Catalunya, España y el oeste de Europa se preparan para una ola de calor

Estamos en junio, una época de transición entre la primavera y el verano, pero desde hace algunos años los patrones meteorológicos están cambiando. Una de estas situaciones nos preocupa, ya que aporta temperaturas muy altas de forma bastante recurrente, prematura y repentina. Las bolsas de aire frío en altura se descuelgan de la circulación general atmosférica y se sitúan al oeste de Portugal. Entonces, el giro antihorario de las bajas presiones genera una fuerte entrada de vientos del sur que aportan masas de aire extremadamente cálido procedentes del norte de África.


El verano empieza cada vez antes y los anticiclones ganan extensiones casi continentales. Ya no son hechos anecdóticos, sino fenómenos cada vez más recurrentes y extremos. De los últimos diez años, ha habido cinco meses de junio con temperaturas desbocadas (2017, 2019, 2022, 2025 y ahora 2026). De hecho, a continuación, puede apreciarse el mapa de temperatura que teníamos a 1.500 metros de altura en las mismas fechas del año 2019, con el mismo “modus operandi” atmosférico. Actualmente sigue siendo uno de los episodios más cálidos de la historia en la mitad oriental de la Península.


Estos días ya está haciendo mucho calor, bastante más de la que correspondería para estas fechas, y conviene recordar que el verano astronómico no comienza hasta el 21 de junio. Nos encontramos ante una situación extraordinaria que nos hará sudar de lo lindo.


La ola de calor será excepcional y quizá histórica, tanto por su enorme extensión como por su duración e intensidad, que seguramente dejará récords de temperatura en Cataluña, España, Francia y algunos puntos de Europa occidental. Recordemos que, para que pueda considerarse una ola de calor, deben superarse durante al menos tres días consecutivos los umbrales de alerta establecidos para cada localidad. Según el Meteocat, el indicador para Barcelona sería superar los 34ºC durante el día y no bajar de los 27ºC por la noche. En Lleida se necesitan tres días seguidos con 40ºC, en Manresa 39ºC, en Girona 38ºC y en Tarragona 34ºC.


La caldera africana comenzará a funcionar a pleno rendimiento a partir del 21 de junio y se prolongará prácticamente hasta el 30 de junio. No existen precedentes de un período de calor intensa tan largo en Cataluña y, con toda probabilidad, durante estos siete o diez días se producirá la primera ola de calor de 2026. Una ola de calor de gran magnitud porque afectará simultáneamente a Portugal, España, Francia, Italia y algunos países del centro de Europa.


Si entramos en cifras, muchas comarcas de Ponent, el Valle del Ebro o la mitad sur de España superarán la barrera de los 40ºC con cierta facilidad. Incluso, el termómetro podría alcanzar los 45ºC en amplias zonas de Francia y áreas próximas. Esta situación obligará a los comercios a disponer de abundantes provisiones de agua. Hay que recordar que el calor deshidrata y, por tanto, deberemos estar prevenidos a la hora de realizar actividades, ya sean de ocio o laborales.


Las noches no serán fáciles. En muchos casos serán noches difíciles para dormir, con las temidas noches tropicales (>20ºC) o incluso noches tórridas (>25ºC). Las zonas más afectadas por este tipo de situaciones son las situadas junto al mar Mediterráneo que, por cierto, ya se encuentra a una temperatura bastante más alta de lo normal y podría registrar la segunda ola de calor marina del año. La primera se produjo en mayo, con temperaturas entre 4 y 5ºC por encima de la media climática. Ahora podrían pulverizarse récords con anomalías de hasta 7 grados por encima de lo habitual.


En puntos de montaña y del interior, el propio calor actuará como motor para impulsar el crecimiento vertical de las nubes, siempre que las condiciones de inestabilidad atmosférica acompañen mínimamente, dando lugar a posibles chubascos y tormentas. Mucha precaución con las tormentas secas o los reventones cálidos, un clásico del verano. Estas situaciones son muy favorables para la aparición de incendios forestales de gran magnitud. Vientos fuertes, humedades bajas y descargas eléctricas forman un auténtico cóctel explosivo.


Por ahora no se aprecia un final claro para esta situación de calor sofocante. Lo que queda de junio y los primeros días de julio podrían estar marcados por este domo o cúpula africana.


El calor aumenta los gastos de las familias
Con una ola de calor y el aumento de las temperaturas, muchas familias tendrán que rascarse el bolsillo ante el incremento de los gastos. El uso intensivo de aires acondicionados, ventiladores y sistemas de refrigeración suele provocar un aumento del consumo eléctrico.


Además, el calor extremo puede afectar al sueño, la concentración y el bienestar general. Los colectivos más vulnerables, como las personas mayores, los niños o quienes padecen enfermedades crónicas, son los que más sufren estos episodios. Conviene mantener cerradas las ventanas y persianas durante el día para evitar que el calor entre en las viviendas y abrirlas por la noche para ventilar. El ambiente dentro de las casas puede hacerse muy pesado y los termómetros superan rápidamente los 30ºC durante el día. Hará un calor infernal.

Las empresas, entre oportunidades y dificultades
No todos los negocios ven la llegada de una ola de calor de la misma manera. Algunos se frotan las manos y otros desean que los daños sean los menores posibles.


Las empresas relacionadas con la hostelería y el turismo suelen beneficiarse de las altas temperaturas. Las reservas acostumbran a aumentar, especialmente en destinos de playa o montaña. Restaurantes, supermercados y bares pueden ver cómo la demanda de bebidas crece notablemente, ya que el calor favorece la deshidratación.

Sin embargo, no todos los sectores disfrutan de estas condiciones. Los agricultores temen las olas de calor y la falta de humedad, ya que pueden perder cosechas y sufrir importantes pérdidas económicas.


Las empresas de construcción, logística y actividades al aire libre también pueden ver reducida su productividad. Trabajar bajo temperaturas extremas resulta más difícil y aumenta el riesgo de accidentes laborales. Muchas compañías se ven obligadas a adaptar horarios, reforzar las pausas y aplicar medidas especiales para proteger a sus trabajadores.


Recomendaciones ante el calor extremo
Cualquier precaución es poca ante el episodio de calor que se presenta estos días y que traerá temperaturas excepcionalmente elevadas. Algunas recomendaciones para minimizar sus efectos son:


• Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed.
• Evitar los esfuerzos físicos durante las horas de máxima insolación.
• Buscar espacios frescos y sombreados o refugios climáticos en las grandes ciudades.
• Utilizar ropa ligera y transpirable.
• Prestar especial atención a las personas mayores, los niños y las mascotas.